Cuando Argentina salte al césped en su primer partido del Mundial 2026, la imagen de Lionel Messi levantando la Copa en Lusail estará presente en cada pantalla, en cada cántico, en cada gesto del público. La Albiceleste llega como campeona defensora, y ese peso — que para la mayoría de selecciones sería una mochila insoportable — para Argentina es un escudo.

El Grupo J le ofrece un escenario exigente pero no apocalíptico: Austria con un proyecto táctico serio, Jordania escribiendo su primera página mundialista, y Argelia buscando recuperar la relevancia africana que mostró al ganar la Copa de Naciones en 2019.

Argentina: más allá de Messi

La pregunta que sobrevuela el campamento argentino es una que nadie quiere formular en voz alta: ¿estará Messi? Y si está, ¿en qué condiciones? A sus 38 años, el mejor jugador de la historia del fútbol está en la fase final de su carrera, y la posibilidad de que este sea su último Mundial carga cada aparición suya de un significado que trasciende el resultado.

Pero Argentina es mucho más que Messi. El sistema que Scaloni ha construido funciona con o sin su capitán histórico. La Copa América 2024, ganada con Messi participando de forma intermitente, demostró que la Albiceleste tiene una identidad táctica — pressing coordinado, salidas rápidas, mediocampo intenso con Enzo Fernández y Mac Allister — que no depende de un solo jugador.

Argentina defiende su título con la confianza de quien ha ganado los dos últimos torneos que disputó. La historia dice que defender un Mundial es extraordinariamente difícil — solo Brasil (1962) e Italia (1938) lo lograron — pero este equipo tiene el carácter para intentarlo.

Austria: el laboratorio de Rangnick

Austria es probablemente la selección europea más interesante desde el punto de vista táctico de las que no son habitualmente consideradas favoritas. Ralf Rangnick ha transformado al equipo en una máquina de pressing que ejecuta su plan con una disciplina casi obsesiva.

La Eurocopa 2024 fue la carta de presentación: Austria superó la fase de grupos con autoridad, jugando un fútbol agresivo e intenso que sorprendió a rivales más renombrados. La selección austríaca no tiene las estrellas individuales de Francia o España, pero compensa con una identidad colectiva que pocas selecciones pueden igualar.

Contra Argentina, el pressing austríaco pondrá a prueba la salida de balón de Scaloni. Es un tipo de partido que Argentina no suele enfrentar en las eliminatorias sudamericanas, y esa novedad puede ser un factor.

Jordania: la gran historia de Asia

Jordania debuta en un Mundial, y lo hace después de haber alcanzado la final de la Copa Asiática 2024 — un resultado que conmocionó al continente y confirmó que el fútbol jordano había dado un salto cualitativo sin precedentes.

Para un país de poco más de 11 millones de habitantes, con una tradición futbolística modesta comparada con las potencias asiáticas como Japón o Corea del Sur, llegar a este torneo es el mayor logro deportivo de su historia. Cada minuto que Jordania juegue en este Mundial será celebrado en las calles de Ammán como un acontecimiento nacional.

En el plano competitivo, Jordania traerá organización defensiva y una mentalidad de equipo forjada en un torneo asiático donde derrotó a selecciones teóricamente superiores. No será un rival sencillo para nadie, aunque el salto de calidad al nivel mundialista es considerable.

Argelia: buscando el regreso a la élite africana

Argelia ganó la Copa Africana de Naciones en 2019 con un fútbol que, durante aquellas semanas en Egipto, fue el mejor del continente. Pero desde entonces, el camino ha sido irregular: una eliminación temprana en la defensa del título africano y una clasificación mundialista que costó más de lo esperado.

El fútbol argelino tiene una base sólida de jugadores formados en Francia — la conexión migratoria entre ambos países nutre consistentemente a la selección — y una afición que vive el fútbol con una pasión que pocas naciones del mundo pueden igualar.

En el Grupo J, Argelia necesitará estar en su mejor versión para aspirar al segundo puesto. El enfrentamiento contra Austria será probablemente el partido clave para las aspiraciones argelinas: quien gane ese duelo tendrá una ventaja significativa en la pelea por la clasificación.

Qué esperar del Grupo J

Argentina partirá como líder natural del grupo, y todo sugiere que lo será. La verdadera pugna es por la segunda plaza, donde Austria parte con ventaja por su solidez táctica y su experiencia reciente en la Eurocopa, pero Argelia tiene la calidad para disputársela.

Jordania vivirá cada partido como una final existencial, y esa energía puede traducirse en actuaciones que superen las expectativas. Su debut mundialista será un momento histórico para el fútbol de Asia occidental.

Y sobre todo, está la pregunta que definirá la narrativa del grupo: si Messi juega, cada aparición suya será tratada como un acontecimiento. Si este es realmente su último Mundial, cada pase, cada regate, cada gol será un instante que el fútbol atesorará.


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