El Grupo K tiene un problema de reparto: dos protagonistas donde solo cabe uno cómodo. Portugal y Colombia son selecciones de primer nivel que, en cualquier otro grupo, serían favoritas incontestables para el primer puesto. Aquí tendrán que peleárselo. Y mientras ambas se miden, Uzbekistán y la República Democrática del Congo llegan con la energía del debutante que sabe que no tiene nada que perder.
Portugal: la sombra de Cristiano y la luz de una nueva generación
La narrativa portuguesa en este Mundial tiene un nombre propio que eclipsa todo lo demás: Cristiano Ronaldo. A sus 41 años, con más de 200 goles internacionales, su presencia en la convocatoria será la decisión más escrutada del torneo. Si juega, cada aparición suya será un capítulo de despedida que atraerá la atención de miles de millones. Si no juega, la selección podrá respirar sin esa sombra.
Más allá del debate sobre Ronaldo, Portugal bajo Roberto Martínez tiene una plantilla profunda y versátil. Bruno Fernandes, Bernardo Silva, Rafael Leão y una generación de centrocampistas que ha crecido exponencialmente en los últimos tres años conforman un equipo capaz de competir con cualquier selección del mundo.
Portugal llegó a cuartos de final en Qatar 2022 y ha sido semifinalista habitual en las últimas Eurocopas. El talento individual no es el problema. La gestión emocional de un posible último torneo de su mayor ícono sí puede serlo.
Colombia: la candidata que nadie quiere enfrentar
Si hay una selección en este Mundial que combine talento, profundidad de plantilla y hambre de gloria como Colombia, hay que buscarla entre las cinco o seis favoritas del torneo. La selección cafetera ha sido la gran sorpresa del ciclo mundialista: una eliminatoria sudamericana donde compitió de tú a tú con Argentina y Brasil, un plantel con jugadores en la Premier League, la Bundesliga y la Liga.
El fútbol colombiano vive un momento dulce. La generación de James Rodríguez dejó huella en Brasil 2014 con aquel cuarto de final memorable, y la camada actual tiene argumentos para superar aquella marca. Luis Díaz, en particular, ha pasado de promesa a realidad con una consistencia en el Liverpool que le convierte en uno de los extremos más peligrosos del torneo.
Colombia paraliza a un país cada vez que juega un Mundial. Esa presión puede ser combustible o puede ser lastre. En este grupo, contra Portugal, será probablemente lo primero.
Uzbekistán: Asia Central entra en escena
Uzbekistán clasifica a su primer Mundial en la historia, un logro que coloca al fútbol de Asia Central en el mapa global por primera vez. Para un país de 35 millones de habitantes con una tradición futbolística que ha crecido constantemente en las últimas dos décadas, este torneo es un hito generacional.
El fútbol uzbeko ha producido jugadores que han competido en ligas asiáticas y europeas con solvencia, y la selección ha sido una presencia regular en las fases finales de las eliminatorias asiáticas. Lo que faltaba era dar el paso definitivo, y la ampliación a 48 equipos — junto con una clasificación asiática expandida — proporcionó la oportunidad que la generación anterior no tuvo.
En el Grupo K, Uzbekistán no será favorita contra nadie, pero tampoco será un rival pasivo. Su estructura defensiva y la capacidad de competir en partidos cerrados pueden complicar a Colombia o Portugal si alguna de las dos llega confiada.
República Democrática del Congo: un gigante dormido despierta
La RD Congo vuelve a un Mundial por primera vez desde que, como Zaire, participó en Alemania 1974 — aquel equipo recordado injustamente solo por la goleada que encajó ante Yugoslavia. Más de medio siglo después, un país de más de 100 millones de habitantes con una pasión por el fútbol que rivaliza con cualquier nación africana finalmente regresa al escenario más grande.
El fútbol congoleño ha producido talento durante décadas — muchos jugadores de origen congoleño han brillado con selecciones europeas, especialmente Bélgica y Francia — pero la selección nacional rara vez ha tenido la estabilidad institucional para capitalizar ese potencial. Esta clasificación representa una ruptura con ese patrón.
En el grupo, la RD Congo buscará competir contra Uzbekistán y complicar a los dos grandes. Su atleticismo, su hambre y la presión de representar a una de las naciones más populosas de África le darán una energía que no se puede medir en rankings FIFA.
Qué esperar del Grupo K
Portugal contra Colombia será el partido que determine el liderato, y tiene todos los ingredientes para ser un encuentro memorable: calidad técnica, intensidad física y la presión de no querer empezar el torneo por detrás.
Detrás de ese duelo, la pelea por el tercer puesto entre Uzbekistán y RD Congo será una batalla de debutantes con más significado del que sugiere la clasificación. Para ambas selecciones, sumar su primer punto en un Mundial será un momento fundacional.
El Grupo K es de esos que se leen como previsibles pero se juegan como caóticos. Portugal y Colombia pueden terminar primero y segundo en cualquier orden, y ninguna de las dos puede permitirse un tropiezo en los dos primeros partidos.
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