Hay selecciones que llegan a un Mundial con presión. Y luego está Alemania, que llega con una deuda. Dos eliminaciones consecutivas en la fase de grupos — Rusia 2018 y Qatar 2022 — han convertido lo que debería ser una participación rutinaria para una tetracampeona del mundo en una misión de reparación de imagen. El Grupo E será el escenario donde Julian Nagelsmann intente cerrar ese capítulo oscuro.

Pero el grupo no regala nada. Costa de Marfil llega como campeona de África, Ecuador trae la consistencia sudamericana que le ha dado presencia en cuatro de los últimos seis Mundiales, y Curazao aporta la historia más improbable del torneo.

Alemania: la obligación de pasar página

El trauma es reciente y específico. En 2018, la campeona defensora cayó en último lugar de su grupo tras perder ante Corea del Sur en el tiempo añadido. En 2022, a pesar de vencer a España, las derrotas contra Japón y Costa Rica volvieron a dejarla fuera antes de los octavos. Dos ciclos, dos desastres del mismo tipo.

Nagelsmann heredó un proyecto en reconstrucción y lo ha orientado hacia una identidad táctica más definida: presión alta, transiciones rápidas y una línea defensiva adelantada que asume riesgos. La Eurocopa 2024, disputada en casa, mostró una Alemania más reconocible, aunque la eliminación en cuartos de final ante España dejó un sabor agridulce.

El talento individual no está en duda: Florian Wirtz, Jamal Musiala y Kai Havertz forman un núcleo ofensivo de primer nivel europeo. La pregunta es si este equipo puede gestionar la presión de un tercer intento consecutivo de superar la fase de grupos de un Mundial. El precedente pesa.

Costa de Marfil: la campeona de África con hambre

Costa de Marfil llega al Mundial 2026 con la confianza que otorga haber ganado la Copa Africana de Naciones 2024 en casa, un torneo donde pasó de estar al borde de la eliminación en la fase de grupos a levantar el trofeo en una remontada épica.

La selección marfileña combina jugadores con experiencia en las principales ligas europeas — Ligue 1, Premier League, Serie A — con una mentalidad competitiva forjada en las eliminatorias africanas, probablemente las más impredecibles del mundo. No es un equipo que se achique en escenarios grandes.

El duelo Costa de Marfil-Alemania tiene potencial para ser el partido más atractivo de la primera jornada del grupo. Si los marfileños logran puntuar en ese encuentro, la dinámica del grupo cambia radicalmente.

Curazao: la isla que alcanzó lo imposible

Con poco más de 150.000 habitantes, Curazao es la selección más pequeña del Mundial 2026 y una de las más pequeñas en la historia de la competición. Su clasificación es, por sí misma, una de las grandes historias del ciclo mundialista. Una isla del Caribe neerlandés, con jugadores repartidos entre la Eredivisie, ligas menores europeas y el fútbol local, en la misma fase de grupos que Alemania.

Nadie espera que Curazao avance. Y en esa ausencia de expectativa reside precisamente su libertad. Sin presión, con la energía de representar a una comunidad entera, cada minuto en el terreno de juego será celebrado como un logro histórico.

Si logran puntuar contra Ecuador o complicar a Alemania durante sesenta o setenta minutos, habrán cumplido con creces. Los Mundiales necesitan estas historias.

Ecuador: la constancia sudamericana

Ecuador es un caso singular en el fútbol del continente. No tiene la tradición de Argentina, Brasil o Uruguay, pero ha construido una regularidad en las clasificatorias sudamericanas que pocos pueden igualar en la última década. Cuatro presencias mundialistas desde 2002, incluyendo los octavos de final en Alemania 2006, hablan de un programa que sabe competir a este nivel.

La selección ecuatoriana suele apoyarse en una estructura física sólida, velocidad en las bandas y una agresividad en el pressing que puede incomodar a rivales más técnicos. En un grupo donde Alemania concentra la atención y Costa de Marfil atrae los focos africanos, Ecuador puede operar con un perfil más bajo del que merece.

El enfrentamiento directo entre Ecuador y Costa de Marfil podría determinar quién acompaña a Alemania — si es que Alemania cumple su parte, algo que ya no puede darse por hecho.

Qué esperar del Grupo E

Alemania parte como favorita, pero el adjetivo llega con asterisco. Las dos últimas ediciones han demostrado que la selección alemana ya no puede dominar fases de grupos con autoridad. Costa de Marfil tiene argumentos de sobra para disputarle el primer puesto, y Ecuador no vendrá a hacer turismo.

Curazao será la gran atracción emocional del grupo, y si la historia del fútbol ha enseñado algo, es que las cenicientas muerden cuando menos se espera.

La última jornada definirá un grupo que podría llegar con tres equipos en pelea por dos plazas directas. Si Alemania tropieza en el debut, el guion de 2018 y 2022 reaparecerá como una sombra.


Más sobre el Mundial 2026: