El 12 de junio de 2026, pocas horas después de que México inaugure el torneo en el Azteca, el otro gran anfitrión entra en escena. Estados Unidos recibe a Paraguay en el SoFi Stadium de Los Ángeles, el estadio más caro jamás construido, ante una audiencia que será la más grande que el fútbol haya tenido en suelo estadounidense.

El Grupo D reúne cuatro selecciones con perfiles muy distintos: un anfitrión con la presión de un país que intenta consolidar el fútbol como deporte principal, un equipo sudamericano con garra histórica, una selección oceánica-asiática con experiencia mundialista y una potencia emergente europea con talento por explotar. Ninguno de estos equipos es imbatible. Ninguno es descartable.

Estados Unidos: el examen más público de su historia

Para el fútbol estadounidense, este Mundial no es solo un torneo — es un referéndum. Décadas de inversión en la MLS, en academias juveniles, en la exportación de jugadores a ligas europeas, convergen en este momento. La generación actual tiene más jugadores en clubes de élite europeos que cualquier camada anterior: Premier League, Bundesliga, Serie A.

Pero una plantilla con talento individual no garantiza resultados en un Mundial. Estados Unidos necesita demostrar cohesión táctica y la capacidad de imponer su juego en partidos de alta tensión, algo que le costó en Qatar 2022 donde cayeron en octavos de final ante Países Bajos sin oponer demasiada resistencia.

El debut contra Paraguay en Los Ángeles es una prueba que, sobre el papel, deberían superar. Pero los Mundiales no se juegan sobre el papel, y la presión de un primer partido como anfitrión ha desestabilizado a selecciones con más experiencia que esta.

Paraguay: la garra guaraní busca una nueva gesta

Paraguay sabe lo que es competir en Mundiales. Cuartos de finalista en Sudáfrica 2010, con aquella selección inolvidable de Villar, Cardozo y Santa Cruz que eliminó a Japón antes de caer ante España. Octavofinalista en 1998, 2002 y 2006. El fútbol paraguayo tiene un historial mundialista que muchos menosprecian.

La clasificación a 2026 llegó a través de las eliminatorias sudamericanas, la competición clasificatoria más exigente del mundo. Sobrevivir a esa maratón de 18 partidos contra Argentina, Brasil, Uruguay y Colombia ya dice algo sobre la fortaleza mental del equipo.

Paraguay no deslumbrará con fútbol de exhibición. Lo que trae es solidez defensiva, agresividad en las disputas y la capacidad de competir ante cualquier rival sin complejos. En un grupo donde el favorito es el anfitrión, esa mentalidad de equipo sin nada que perder puede ser más peligrosa de lo que parece.

Australia: regularidad en el escenario global

Australia acumula su sexta participación en Mundiales, una regularidad notable para una selección que durante décadas estuvo aislada del circuito competitivo de las eliminatorias mundialistas. Los Socceroos han estado en cinco de las últimas seis ediciones, y en cada una han mostrado que saben competir al más alto nivel, aunque rara vez con resultados espectaculares.

En Qatar 2022, Australia sorprendió alcanzando los octavos de final — su mejor resultado desde 2006 — con un equipo que combinaba organización defensiva con la intensidad física que caracteriza al deporte australiano. Esa experiencia mundialista reciente es un activo que no debe subestimarse.

El reto para los Socceroos es la profundidad de plantilla. Cuando el nivel de los rivales sube, las alternativas desde el banquillo se acortan. En un grupo con tres rivales de buen nivel, la gestión de esfuerzos a lo largo de las tres jornadas será fundamental.

Turquía: la selección con más talento sin explotar

Turquía es la incógnita más fascinante del Grupo D. Una selección con jugadores en los principales clubes europeos, que ha competido bien en las últimas Eurocopas — semifinalista en 2024 — pero que tiene una relación intermitente con los Mundiales.

El fútbol turco produce talento con consistencia: mediocampistas creativos, defensores físicos, atacantes con desborde. Lo que históricamente le ha faltado es la regularidad para traducir ese talento en resultados sostenidos en torneos largos. La semifinal del Mundial 2002 en Japón-Corea, con el tercer puesto como resultado, sigue siendo el punto más alto de la historia mundialista turca.

Si Turquía logra encontrar un equilibrio entre el ímpetu de su ataque y la disciplina defensiva necesaria para un torneo de esta magnitud, puede ser el equipo que dé la sorpresa del grupo. Pero ese “si” condicional lleva años sin resolverse.

Qué esperar del Grupo D

Estados Unidos parte como favorito por la localía y el talento de su plantilla, pero el margen sobre los demás no es amplio. Turquía tiene argumentos para disputarle el primer puesto, y Paraguay es exactamente el tipo de rival incómodo que puede arruinar el debut de cualquier anfitrión.

Australia, con su experiencia y mentalidad competitiva, tampoco será presa fácil para nadie. Este es un grupo donde la diferencia entre clasificar primero y quedar tercero puede ser un gol, un penalti o una decisión arbitral.

El SoFi Stadium de Los Ángeles será el epicentro de un grupo que promete resolverse en la última jornada. Y cuando cuatro selecciones llegan vivas al cierre, los Mundiales muestran su mejor versión.


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