Si el Grupo A tiene la pompa del partido inaugural en el Azteca, el Grupo B ofrece algo distinto: cuatro selecciones que nadie consideraría entre las favoritas al título, pero que juntas conforman uno de los grupos más equilibrados e impredecibles del torneo. Aquí no hay un gigante que ordene la clasificación. Aquí hay que ganarse todo.

Canadá abre su participación el 12 de junio ante Bosnia y Herzegovina en el BMO Field de Toronto, y el contexto es especial: es apenas el segundo Mundial en la historia del fútbol canadiense, tras la clasificación a Qatar 2022 que rompió una sequía de 36 años.

Canadá: el Mundial como proyecto de país

La selección canadiense no quiere repetir la experiencia de 2022. En Qatar, la ilusión duró exactamente tres partidos: tres derrotas, cero goles a favor, eliminación en la primera fase. Doloroso, pero comprensible para un equipo que llevaba casi cuatro décadas sin competir al máximo nivel.

Ahora la situación es diferente. Canadá es coanfitrión, juega en Toronto y Vancouver, y ha tenido cuatro años para integrar una generación de jugadores que militan en ligas europeas competitivas. La MLS también ha crecido como plataforma, y el fútbol ocupa un espacio en la conversación deportiva canadiense que era impensable hace una década.

El desafío es convertir ese contexto favorable en resultados. La ventaja local importa — pero hay que saber usarla.

Suiza: la consistencia como arma

Suiza es el tipo de selección que nadie quiere enfrentar y pocos recuerdan después del torneo. Llevan clasificándose a las últimas cinco grandes competiciones internacionales, y en cada una han sido competitivos sin generar titulares dramáticos.

Su sistema está bien aceitado: defensa sólida, mediocampo técnico con buen trato del balón, y la capacidad de gestionar partidos de forma inteligente. En la Eurocopa 2024 y en Qatar 2022 mostraron que pueden competir con selecciones de primer nivel. Eliminaron a Francia en la Eurocopa 2020 por penaltis — un resultado que nadie ha olvidado en Nyon.

En un grupo sin favorito aplastante, Suiza tiene la experiencia y la estructura para quedarse con una de las dos plazas de clasificación directa. El duelo contra Canadá en Vancouver el 24 de junio, última jornada del grupo, podría ser el partido decisivo.

Qatar: del anfitrión al visitante

Qatar llega a este Mundial con una misión de legitimación. En 2022, como país organizador, fueron la primera selección anfitriona en perder el partido inaugural y la primera en quedar eliminada tras dos jornadas. La fiesta fue suya, pero el fútbol no acompañó.

Ahora, sin la ventaja logística de jugar en casa y ante rivales que no les concederán espacios, Qatar necesita demostrar que su desarrollo futbolístico va más allá de la infraestructura. La Qatar Stars League ha mejorado, y la selección ha seguido compitiendo en la Copa de Asia con resultados dignos, pero el salto al contexto mundialista sigue siendo considerable.

Su primer partido contra Suiza en Santa Clara y el cierre contra Bosnia y Herzegovina en Seattle implican largos desplazamientos y la necesidad de adaptarse rápidamente a sedes y husos horarios muy diferentes a los de casa.

Bosnia y Herzegovina: talento disperso, ilusión intacta

Bosnia y Herzegovina vivió su mejor momento mundialista en Brasil 2014, su primera y hasta ahora única participación en una Copa del Mundo. Aquella selección con Džeko, Pjanić y compañía no pudo pasar de fase de grupos, pero dejó la sensación de que había más por venir.

Doce años después, una nueva generación busca retomar ese camino. El fútbol bosnio sigue produciendo jugadores para ligas competitivas europeas, y la clasificación a este Mundial es un logro considerable para una federación con recursos limitados.

El partido contra Canadá en Toronto será un termómetro inmediato: frente a un anfitrión con todo a favor, Bosnia necesita sumar al menos un punto para mantener vivas sus opciones.

Qué esperar del Grupo B

Este es un grupo donde los tres puntos de la primera jornada pueden definir la confianza de todo el torneo. Canadá-Bosnia y Suiza-Qatar abren la competencia el mismo día, y los resultados de esos dos partidos dibujarán el mapa de lo que viene.

La proyección lógica dice Suiza primera, Canadá segunda — pero la lógica en los Mundiales es una guía frágil. Qatar y Bosnia tienen la capacidad de complicar los planes de ambos favoritos si logran solidez defensiva y aprovechan las ocasiones que generen.

El cierre simultáneo del 24 de junio — Suiza contra Canadá en Vancouver, Bosnia contra Qatar en Seattle — promete una definición ajustada en la costa del Pacífico.


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