El 11 de junio de 2026, el Estadio Azteca abrirá el telón de la Copa del Mundo más grande de la historia. México contra Sudáfrica. El partido inaugural. La primera pelota rodando en un torneo de 48 selecciones, 16 sedes y tres países anfitriones. No es casual que la FIFA haya elegido este escenario: el Azteca ya albergó las finales de 1970 y 1986, y ahora se convierte en el único estadio del planeta que ha sido sede de tres Mundiales.

El Grupo A tiene la responsabilidad de inaugurar el torneo, y sus cuatro integrantes ofrecen más narrativa de la que sugiere el papel.

México: la presión de jugar en casa

Para la selección mexicana, este Mundial es un acontecimiento generacional. No se trata solo de pasar de fase — algo que México ha logrado en los últimos ocho Mundiales consecutivos — sino de romper la barrera histórica del quinto partido. La maldición del cuarto juego persigue al Tri desde 1986, y hacerlo ante su público sería un momento sísmico para el fútbol del país.

México disputará sus dos primeros partidos en suelo propio: el inaugural ante Sudáfrica en el Azteca y el segundo frente a Corea del Sur en el Estadio Akron de Guadalajara. Esa ventaja logística y emocional es real, pero también lo es la presión. La historia reciente de los anfitriones en Mundiales es dispar: Sudáfrica no pasó de grupos en 2010, Rusia llegó a cuartos en 2018, y Qatar cayó en la primera fase en 2022.

El esquema táctico del Tri, que ha oscilado entre líneas de cinco y un 4-3-3 más agresivo, será clave. Necesitan encontrar gol con regularidad — una asignatura pendiente en ciclos recientes.

Corea del Sur: la memoria de 2002 sigue viva

Corea del Sur llega a este Mundial con una mezcla de veteranía en grandes torneos y hambre de volver a protagonizar una hazaña. Desde aquel semifinal histórico en el Mundial de Japón-Corea 2002, la selección surcoreana ha sido una presencia constante pero irregular en la máxima competición.

Su mayor virtud sigue siendo la intensidad física y la capacidad de presionar alto durante largos tramos del partido. En un grupo donde el calor de México puede ser un factor en los encuentros de Guadalajara y Monterrey, esa resistencia aeróbica será un activo valioso.

El duelo Corea del Sur-México en la segunda jornada podría definir el liderato del grupo. Es un choque entre dos selecciones que aspiran a terminar primeras y que se conocen bien: se han enfrentado en fase de grupos de tres de los últimos cinco Mundiales.

Sudáfrica: de anfitrión en 2010 a competidor en 2026

Sudáfrica vuelve a un Mundial tras una ausencia prolongada. La generación que organizó el torneo de 2010 — con el sonido de las vuvuzelas como banda sonora — no pudo pasar de la fase de grupos en su propia casa. Dieciséis años después, una nueva camada de jugadores busca escribir una historia diferente.

El fútbol sudafricano ha mostrado mejoras en los últimos ciclos, con una Copa Africana de Naciones que ha servido como plataforma para exponer talento joven. Sin embargo, el salto de calidad entre el contexto africano y una fase de grupos mundialista contra México y Corea del Sur es considerable.

Su partido inaugural contra México en el Azteca será una prueba de fuego inmediata. No hay margen para la adaptación gradual.

República Checa: el regreso silencioso

República Checa vuelve a la Copa del Mundo con perfil bajo, pero con un plantel que ha competido bien en las últimas Eurocopas. El fútbol checo tiene una tradición de producir mediocampistas técnicos y defensores organizados, y este ciclo no es la excepción.

No serán favoritos, pero tampoco un rival cómodo. Su capacidad para defender en bloque y salir en transiciones rápidas puede complicar a cualquier selección del grupo, especialmente si logran sumar en la primera jornada contra Corea del Sur en Guadalajara.

Qué esperar del Grupo A

El pronóstico natural sitúa a México como favorito por la localía, con Corea del Sur como principal rival por el primer puesto. Pero este es un grupo donde la segunda plaza no está garantizada para nadie, y la clasificación de los ocho mejores terceros añade una capa extra de cálculo.

La última jornada, el 24 de junio, será simultánea: República Checa contra México en el Azteca y Sudáfrica contra Corea del Sur en Monterrey. Si el grupo llega abierto hasta ese punto, será una noche eléctrica en dos ciudades mexicanas.

El Mundial 2026 empieza aquí. Y empieza en el Azteca.


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