Voy a hacer una predicción y voy a defender cada palabra. Japón llega a semifinales del Mundial 2026. No como cenicienta con suerte. No como bonita historia para el especial de Netflix. Como selección que ha construido metódicamente, durante diez años, el equipo exacto para hacer esto en exactamente este momento.

Lo sé. Estás pensando en octavos. Quizás en cuartos si eres generoso. Y si estás pensando eso, es porque no has prestado suficiente atención.

Qatar 2022 fue el suelo, no el techo

Japón ganó a Alemania y a España en el mismo Mundial. Dos. Veces. Dos campeonas del mundo en el mismo grupo, eliminadas por la selección asiática que el consenso colocaba como tercer favorito de su grupo.

El relato correcto de Qatar 2022 es este: Japón ejecutó uno de los planes tácticos más sofisticados en la historia reciente del fútbol de selecciones y dos gigantes europeos no tuvieron respuesta. Lo que pasó después — la eliminación en penaltis ante Croacia en octavos — fue una tanda de penaltis. Una lotería. No fue un equipo mejor eliminando a uno peor. Fue un marcador 1-1 tras el 90’ y el 120’, con Japón habiendo generado más ocasiones en el segundo tiempo. El detalle que nadie quiere reconocer: Japón no cayó ante Croacia porque fuera inferior. Cayó porque en los penaltis el fútbol se convierte en otra cosa.

Y ahora, cuatro años después, esa misma generación está más madura, más europea, más letal.

El equipo que Moriyasu tiene en 2026 no se parece al de 2022

Este es el argumento que silencia a los escépticos:

  • Takefusa Kubo lleva tres temporadas siendo uno de los mejores extremos de la liga española. No un promisorio. No uno para tener en cuenta. Uno de los mejores.
  • Kaoru Mitoma ha convertido a Brighton en la amenaza más entretenida de la Premier League durante dos temporadas y se ha ganado el interés de los grandes clubes. Velocidad, regate, gol: el tipo de extremo que los defensas de torneos largos no duermen bien pensando en él.
  • Wataru Endo en Liverpool ha demostrado que puede actuar como pivote defensivo en el equipo más físico de Europa.
  • Más de diez jugadores de la plantilla japonesa compiten en la Bundesliga, la Premier y LaLiga. No en equipos de media tabla. En equipos que juegan Europa.

Este es un plantel de nivel europeo que juega bajo un sistema que el análisis táctico de Moriyasu cataloga como uno de los más sofisticados del torneo en pressing selectivo. Llamar “sorpresa” a Japón en 2026 no es modestia. Es ignorancia de lo que han construido.

El Grupo F es su palanca

Mira el Grupo F. Países Bajos llega con problemas estructurales que ya hemos diagnosticado aquí: sin un 9 de referencia, con Frenkie de Jong a medio gas, con Koeman construyendo fe donde debería haber planificación. Suecia y Túnez son rivales competentes, no muros infranqueables.

Japón no solo puede pasar de grupos. Puede hacerlo en primer lugar. Y la diferencia entre primero y segundo en un grupo puede significar la diferencia entre una rama del cuadro con Francia o Brasil y una con selecciones de segundo nivel en la ronda de 32.

El formato de 48 selecciones fue diseñado, sin querer, para que un equipo como Japón llegue lejos. Más partidos antes de las fases decisivas. Más margen para crecer. Más oportunidades de que un equipo que juega mejor que su ranking sugiere demuestre exactamente eso.

El sesgo europeo tiene fecha de caducidad

Aquí está la parte que me irrita. Cada vez que alguien habla de Japón como candidato serio, hay una sonrisa condescendiente. “Sí, claro, muy bien, pero cuando llegue lo bueno de verdad…” Y lo “bueno de verdad” siempre es europeo o latinoamericano.

Qatar 2022 debería haber cambiado eso. No lo cambió. El sesgo sobrevivió porque el cerebro humano procesa “Japón eliminó a Alemania y España” como anomalía, no como dato. Convierte el rendimiento de cinco partidos en ruido estadístico y sigue el guion de siempre.

2026 va a ser el segundo capítulo. Y cuando llegue, el mismo consenso que hoy descarta a Japón va a encontrar la manera de decir que era obvio.

El contraargumento: “No tienen físico para un torneo largo”

El argumento más común: los europeos y los sudamericanos son más físicos, Japón se desgasta, el sexto partido de un Mundial es diferente al primero.

No tengo paciencia para esto. Japón jugó siete partidos en Qatar. Corrieron más que ninguna otra selección del torneo en varios de esos encuentros. La supuesta inferioridad física no apareció en los noventa minutos regulares contra Croacia — apareció en la lotería de penaltis. Los equipos que se desgastan en un torneo largo son los que no tienen rotaciones. Japón tiene veintidós jugadores en forma. Moriyasu rota.

Y si todavía necesitas un argumento más concreto: en el fútbol moderno, el pressing bien organizado agota físicamente a tu rival antes de que te agote a ti. Japón lleva años siendo uno de los equipos con mejores métricas de pressing del mundo. No son los que se cansan. Son los que cansan a otros.

Mi predicción

Japón pasa el Grupo F en primer lugar. Elimina a una selección europea en la ronda de 32. Llega a cuartos como el equipo más incómodo del torneo para cualquier rival. Y en semifinales, cuando el analista de turno por fin reconozca que son buenos de verdad, ya será tarde para que la sorpresa cuente como tal.

Guarda este artículo. En julio de 2026, o tienes razón para reírte, o tienes razón para compartirlo.


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