Permíteme un ejercicio mental rápido.

Un equipo ganó a Alemania y a España en el mismo torneo. Ambas son selecciones del top 5 del ranking FIFA. Ambas tienen Mundiales y Eurocopas recientes. La victoria no fue un accidente de penaltis en el minuto 93 — fue el producto de una táctica específica, una presión alta bien ejecutada y una segunda parte donde el equipo dominó a dos de las mejores selecciones del planeta.

Si ese equipo fuera italiano, francés o inglés, llevamos cuatro años escuchando que son los favoritos del siguiente torneo. Como era Japón, la narrativa mayoritaria en 2024 fue: “Sí, fue sorprendente. Pero son Japón, tampoco hay que exagerar.”

Esa condescendencia le va a costar cara a alguien en el Mundial 2026.

La plantilla de Japón 2026 no tiene comparación en la historia del fútbol asiático

Hay un dato que no debería necesitar explicación pero que el consenso europeo sigue ignorando sistemáticamente: la selección japonesa del ciclo 2022-2026 tiene más jugadores activos en las cinco grandes ligas europeas que la mayoría de selecciones que participan en el Mundial.

Takefusa Kubo en la Real Sociedad. Kaoru Mitoma en el Brighton. Daichi Kamada moviéndose por Italia y Alemania. Wataru Endo en el Liverpool. Hiroki Ito en el Bayern de Múnich. Takehiro Tomiyasu en el Arsenal.

No son suplentes. No son fichajes exóticos para completar plantilla. Son titulares o rotaciones habituales en equipos que compiten en Champions League. Cuando Japón sale al campo en un Mundial, sale un equipo que lleva dos años jugando contra el nivel de presión y ritmo de las ligas más competitivas del mundo.

¿Cuántas selecciones de la CONCACAF pueden decir lo mismo? ¿Cuántas de Europa del Este? La respuesta es: pocas o ninguna. Y a esas selecciones las respetamos más en el papel que a Japón.

El sistema de Moriyasu: lo que pasa cuando un entrenador lleva un ciclo completo

Hajime Moriyasu lleva en el cargo desde 2018. En el fútbol moderno, esa continuidad es casi una anomalía. La mayoría de selecciones nacionales cambian de entrenador cada dos años, lo que significa empezar de cero con cada ciclo.

Moriyasu no tuvo que empezar de cero para 2026. Tiene seis años de trabajo sobre el mismo sistema. Los jugadores conocen los roles de memoria. La presión tras pérdida está automatizada. Las transiciones ofensivas son reflejos, no decisiones. El bloque defensivo en 5-4-1 que le permite absorber el juego y luego contraatacar con velocidad brutal es el producto de cientos de repeticiones, no de un campamento de pretemporada.

Para entender lo que eso significa en un torneo de semanas: los equipos que llegan al Mundial con sistemas nuevos necesitan los primeros partidos para ajustarse. Japón llega ajustado desde el primer minuto del primer partido del grupo.

El formato de 48 equipos y el camino potencial

Con 48 selecciones y una fase de grupos de 3 equipos, Japón tiene matemáticamente más opciones de clasificarse con un rendimiento irregular. Pero seré honesto: no espero que Japón clasifique con rendimiento irregular. Espero que clasifique primero de grupo.

El punto donde el argumento se complica es en octavos. Si Japón cruza contra una selección sudamericana de segunda línea o una CONCACAF de media tabla, llegan a cuartos. Ese cuarto de final ya lo jugaron en 2022 contra Croacia y lo perdieron en penaltis. Penaltis, no en el tiempo reglamentario. No por inferioridad táctica.

En 2026, con dos años más de experiencia en clubes europeos de élite para sus jugadores clave, con Moriyasu habiendo analizado ese partido miles de veces, con la cicatriz de ese penalti en la memoria de todo el equipo — ¿de verdad creemos que cuartos de final es demasiado pedir?

El contraargumento — y por qué es más prejuicio que análisis

El argumento en contra suele ser una variante de esto: “Sí, pero cuando se enfrentan a equipos top con más tamaño físico y experiencia mundialista, tienen un techo.”

Es el mismo argumento que se usó para Marruecos en 2022, antes de que llegaran a semifinales. Es el mismo argumento que se usó para Corea del Sur en 2002 antes de que llegaran a semifinales también. El “techo físico” es el refugio de quien no quiere hacer el análisis táctico real.

Japón en Qatar 2022 presionó físicamente a Alemania durante una segunda parte completa. No les faltó músculo — les faltó un poco de fortuna en el momento decisivo contra Croacia. Eso no es techo. Es fútbol.

El techo de Japón no es físico. El techo de Japón es el prejuicio de los que deciden los debates antes de empezar a analizar.


Análisis táctico de Moriyasu y el sistema japonés: Japón en el Mundial 2026 — análisis táctico. Más takes polémicos sobre el Mundial: Hub Mundial 2026