Erling Haaland tiene 25 años, es el mejor delantero del mundo y su único Mundial lo va a pasar peleando por no quedar último en el Grupo I. No es una hipérbole. Es el resumen de una de las injusticias deportivas más crueles que un sorteo ha podido generar.

Noruega lleva 28 años sin ir a un Mundial. Vuelve por fin, con el jugador más peligroso del planeta vistiendo su camiseta, en el mejor momento de la carrera de Haaland. Y lo que les toca en el sorteo es el Grupo I con Francia, Senegal y Irak.

Francia. El finalista en Qatar. El campeón de Rusia. El equipo con Mbappé, Griezmann y Tchouaméni. No es el Grupo de la Muerte — es el Grupo de la Sentencia.

El problema de ser Haaland en este sorteo

Cuando eres el mejor delantero del mundo y el único jugador de clase mundial de tu selección, los rivales solo necesitan hacer una cosa: eliminarte del partido. No hace falta jugarte de igual a igual. Basta con tener dos centrales físicos, un mediocampista que lo cubra cuando baja a recibir y una línea defensiva que no le dé espacio.

Francia tiene exactamente eso. Tchouaméni, Konaté y Upamecano son tres de los defensores centrales más completos del fútbol europeo. Los tres juegan en la Champions League a máximo nivel. Los tres han enfrentado a los mejores delanteros del mundo semana a semana en sus clubes.

¿Cuántos goles marca Haaland contra esa defensa? Probablemente ninguno en 90 minutos. Quizás uno. Pero Noruega necesita ganarle a Francia para tener opciones reales de clasificación directa.

El dilema del equipo de un solo hombre

El segundo problema de Noruega es más estructural. Haaland es tan bueno que toda la selección se organiza para encontrarle. Es el plan A. Y el plan B. Y el plan C.

Cuando el plan A es neutralizado — como hará Francia —, ¿qué tiene Noruega? Tiene jugadores competentes, sí. Tiene Martin Ødegaard, que en un buen día puede cambiar partidos. Pero no tiene la profundidad de talento para ganar sin que Haaland esté en partido.

La diferencia entre Haaland con el Manchester City y Haaland con Noruega es la misma que entre Messi con el Barcelona y Messi con Argentina en 2014: en el club tiene 10 compañeros que le entienden, que crean espacios, que tienen automatismos ensayados durante años. En la selección tiene compañeros que lo admiran pero que no juegan a su nivel.

En Argentina 2014, Messi llegó a la final. Pero Argentina tenía una defensa de élite y compañeros como Di María y Higuaín. Noruega 2026 no tiene eso.

El mejor momento en el peor momento

La ironía más cruel es el timing. Haaland cumple 26 años en julio del 2026. Este es su Mundial de plenitud — el que debía definir su legado, el que debía responder la eterna pregunta de si puede replicar sus hazañas de club en una selección.

Dentro de cuatro años tendrá 29-30. Puede que siga siendo top. Pero ya no será el mismo. El fútbol no espera.

El Mundial que Haaland necesitaba es este. Y este es el que le toca compartir con la selección más peligrosa del planeta en la fase de grupos.

El contraargumento (y por qué es insuficiente)

“Pero Noruega puede clasificar segundo. Y en los octavos ya veremos. Un buen día de Haaland puede batir a cualquier rival.”

Correcto. Haaland puede ganar un partido individual. Puede marcar un gol decisivo. La historia del fútbol está llena de jugadores que resolvieron partidos solos contra pronóstico.

El problema es que eso requiere que todo salga perfecto: que Noruega esté sólida defensivamente, que Ødegaard esté en estado de gracia, que Haaland encuentre el espacio en el momento exacto. Una serie de condiciones perfectas que no se pueden exigir durante cuatro semanas de torneo.

Para ganar un Mundial hay que encadenar siete partidos de alto nivel. Noruega necesita siete milagros.

Lo que quedará de este Mundial para Haaland

Probablemente una eliminación en octavos o cuartos, si llegan. Un gol —o varios— que llenarán los titulares y que demostrarán que Haaland en el contexto correcto podría haber hecho algo grande. Y la pregunta eterna: ¿qué habría pasado si Noruega hubiera caído en otro grupo?

La respuesta, me temo, es que Noruega con Haaland en un grupo favorable habría llegado a semifinales. Y la Copa del Mundo tendría otro favorito en las quinielas.

Pero el fútbol no entiende de justicia poética. El sorteo tampoco.


Véase también: Previa Grupo I — Francia, Noruega, Senegal | Francia, el favorito sobrevalorado | Hub Mundial 2026