La FIFA expandió el Mundial a 48 equipos y lo vendió como “inclusión” y “globalización del fútbol”. La realidad es otra: el formato de 48 equipos es una máquina de generar sorpresas que va a eliminar a al menos uno de los grandes favoritos antes de cuartos de final. Y a la FIFA no le importa, porque las sorpresas generan audiencia.

Más partidos, más desgaste, más accidentes

Un campeón del mundo en 2026 tendrá que ganar siete partidos en aproximadamente 30 días. Tres de fase de grupos más cuatro de eliminatorias. Son los mismos que en el formato anterior, pero el contexto cambia radicalmente. Con 48 equipos distribuidos en 12 grupos de cuatro, la fase de grupos será más corta e intensa. Tres partidos en nueve días para decidir quién pasa.

¿El problema? La logística. Las sedes están distribuidas entre Estados Unidos, México y Canadá. Un equipo puede jugar en Miami, volar a Dallas y cerrar grupo en Seattle. Son distancias continentales, no europeas. El viaje entre sedes del Mundial 2026 es comparable a jugar un partido en Lisboa, el siguiente en Moscú y el tercero en Estocolmo. Eso no pasaba en Qatar, donde todo estaba a 30 minutos en coche.

Los favoritos — Argentina, Francia, España — van a llegar a las eliminatorias con más kilómetros en las piernas y más jet lag acumulado que en cualquier Mundial anterior. Y eso se paga.

La fase de grupos: el campo minado

En el formato anterior, con 32 equipos y grupos de cuatro, los favoritos tenían margen. Podías perder un partido y clasificarte con 6 puntos. En 2026, la matemática es idéntica — tres partidos, pasan dos — pero la calidad de los rivales es más impredecible.

Con 48 equipos, hay selecciones que nunca han jugado un Mundial o que llevan décadas sin hacerlo. ¿Eso es bueno para los favoritos? En teoría, sí. En la práctica, no. Los equipos sin nada que perder son los más peligrosos. No tienen presión, no tienen expectativas, y salen a jugar como si fuera la final de sus vidas — porque para muchos de ellos, lo es.

Islandia en 2016 empató con Argentina y eliminó a Inglaterra. Arabia Saudí en 2022 le ganó a Argentina. Costa Rica en 2014 eliminó a Italia e Inglaterra del grupo. Las sorpresas en fase de grupos no son excepciones — son la norma. Y con 48 equipos, hay más oportunidades para que ocurran.

Eliminatorias directas desde octavos: la muerte súbita

Lo que más cambia con 48 equipos no es la fase de grupos — es lo que viene después. Los 32 equipos que pasan de grupo entran directamente en un cuadro de eliminación directa desde dieciseisavos de final. Más rondas de eliminación directa significan más partidos donde un gol, un penalti o un error arbitral te mandan a casa.

En el formato de 32 equipos, los favoritos tenían tres partidos de grupo para encontrar ritmo y confianza antes de enfrentar eliminatorias. En 2026, el margen de error desaparece más rápido. Un mal día en dieciseisavos — quizás contra una selección africana o asiática que está jugando el partido de su vida — y el favorito se va a casa.

Los datos respaldan esto: en los últimos tres Mundiales, al menos un equipo del top 5 de favoritos fue eliminado antes de cuartos de final. Alemania en 2018 y 2022. España en 2014 y 2022. Brasil en 2022. El formato de 48 equipos no inventó las sorpresas, pero les dio más espacio para ocurrir.

La recuperación física: la variable que nadie calcula

Un equipo que llega a la final del Mundial 2026 habrá jugado siete partidos en un mes, con viajes intercontinentales entre cada uno. La ciencia deportiva es clara: la acumulación de fatiga en esas condiciones reduce el rendimiento entre un 8% y un 12%. Para un equipo que depende de la intensidad — como España con su presión alta o Argentina con su contrapresión — esa caída de rendimiento es la diferencia entre ganar y perder.

Las selecciones con plantillas profundas — Francia, Alemania, Inglaterra — deberían tener ventaja aquí. Pero la realidad es que los técnicos de selección rara vez rotan en Mundiales. Deschamps va a jugar con su once de gala los siete partidos. Scaloni va a poner a Messi siempre que pueda caminar. La profundidad de plantilla solo sirve si la usas, y ningún seleccionador tiene las agallas de rotar en un Mundial.

La predicción: el favorito que cae

No sé cuál de los grandes favoritos va a ser la víctima del formato. Pero al menos uno de Argentina, Francia o España se va a casa antes de cuartos de final. El formato de 48 equipos, la logística norteamericana, el calor de junio y la eliminación directa desde dieciseisavos crean la tormenta perfecta para el mayor upset del siglo en un Mundial.

La FIFA sabe que esto va a pasar. Y en el fondo, lo quiere. Porque una Argentina eliminada en dieciseisavos genera más titulares, más clicks y más debate que una final predecible entre los mismos de siempre. El Mundial 2026 no está diseñado para que gane el mejor equipo. Está diseñado para que pase de todo. Y eso es exactamente lo que va a pasar.

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